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Vodka, el destilado que surgió del frío

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Nadie sabe a ciencia cierta cómo ni cuándo nació el vodka, aunque todo el mundo coincide en reconocer que su historia es la de un destilado que surgió del frío extremo de las estepas rusas en las que transportar bebidas de baja graduación como el vino y la cerveza sin que se congelaran era algo tremendamente complicado.

Texto: Antonio Castillejo

Para algunos, el origen de este destilado, que hoy es el más consumido del planeta, hay que buscarlo en el siglo IX cuando comerciantes rusos que trasportaban hidromiel desde la península Arábiga hasta su Rusia natal vieron peligrar su cargamento congelado por culpa del crudo invierno estepario y para salvar en lo posible el producto de su viaje habrían decidido intentar una nueva forma de destilación de la bebida congelada para posteriormente filtrarla y obtener lo que sería bautizado como agua de la vida”y que terminaría conociéndose como vodka, la palabra de origen eslavo utilizada para referirse al diminutivo de agua, agüita.

También hay quien remonta su origen a la Persia del siglo X, pero son muchos más los que sostienen que el vodka fue destilado por primera vez en el siglo XI por monjes polacos que lo utilizaban con fines medicinales. De hecho, Rusia y Polonia continúan hoy disputándose su cuna, si bien ha quedado constatado que el vodka ya se consumía en el Moscú del siglo XV, mientras que el gorzalka, o vodka polaco, no llegó a producirse realmente hasta bien entrado el siglo XVI. Según la leyenda, en 1430 un monje de nombre Isidore que vivía dentro del Kremlin, en el monasterio de Chudoy, fue el primero en elaborar un vodka ruso que servía en exclusiva al Gran de Duque de Moscú, motivo por el cual desde entonces se asocia con la capital rusa el destilado de mayor calidad.

Muy pronto el vodka se convirtió en la bebida favorita de los rusos y su consumo realmente masivo llevó a su elaboración a partir de los productos más comunes en las granjas rusas como el trigo, el centeno y otros cereales a los que también se sumarian la patata y el maíz. El fermento del grano o tubérculo se filtraba y se le añadía agua para conseguir una mezcla con una graduación de entre 70 y 80 grados cuya destilación solía realizarse en condiciones poco salubres lo que originó que aquel vodka terminase provocando la ceguera de muchos miles de pobres consumidores campesinos.

 

Del monopolio a la fórmula perfecta

Ante esta situación, que llegó a adquirir proporciones de auténtica pandemia, el zar Iván IV Vasílievich, el famoso Iván el Terrible, decretó el monopolio estatal de su fabricación, lo que, aseguran los historiadores, supuso el inicio oficial de la historia del vodka y tuvo como consecuencia que la destilación se realizase únicamente en la capital rusa, lo que llevó a que hasta el siglo XVIII se conociese al destilado en todo el mundo con el nombre de vodka moscovita.

Ya en el silgo XIX las autoridades del gobierno zarista decidieron regularizar la producción y establecer la fórmula oficial para la elaboración del vodka, tarea encomendada al prestigioso científico Dmitri Mendeléyev, descubridor de la pólvora sin humo y que pasaría a la historia por ser el padre de la Tabla Periódica de los Elementos. Dedicó diez años de su vida a la tarea de depurar aquel licor de forma que manteniendo sus propiedades alcohólicas intactas careciese de los perniciosos efectos secundarios del alcohol que tantos estragos habían causado entre la población. La proporción ideal entre agua y alcohol determinada por Mendeléyev fue de 40 grados y la fórmula se fijó finalmente con un 45,88% de alcohol y un 54,12% de agua, con lo que el peso real de un litro de vodka se sitúa en los 951 gramos.

 

Herramienta política

En 1894 el gobierno del zar extendió la certificación oficial del vodka mendeleievskaya, así conocido en honor a Mendeléyev, que fue entonces bautizado como Moskovskaya Especial y que con sus 40 grados se convertía en una bebida única entre el resto de destilados fabricados en Europa que o no llegaban o sobrepasaban esa graduación que entonces se conoció como la meta de oro. De hecho, mientras en muchos países el contenido de alcohol del vodka oscila entre el 37% y el 50%, el vodka ruso, polaco y lituano clásicos se mantienen fieles a los 40 grados de alcohol.

La presencia del vodka era tal que suponía casi el 90% del alcohol consumido en Rusia. Un porcentaje que a principios del siglo XXI se mantiene en un más que significativo 70%. Así las cosas, durante la Primera Guerra Mundial, el zar Nicolás II se vio obligado a decretar la ley seca en todo el país para poder suministrar a los hospitales rusos el alcohol que necesitaban para cuidado de los heridos y del que se veían privados por el enorme consumo de las destilerías. Una ley seca que, tras la toma del poder por los bolcheviques, se mantuvo en vigor hasta el año 1925.

Por su parte, Stalin, confeso e impenitente bebedor de vodka, decidió utilizar la bebida como herramienta ideológica y de acicate productivo, y en octubre de 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, dictó una disposición secreta para fomentar el desabastecimiento de vodka en las tiendas de toda Rusia con el fin de distribuir la preciada bebida, a modo de motivador acicate y recompensa, tan solo entre las élites del partido y el aparato soviético, el ejército rojo y los colectivos laborales más productivos de los que engrosaban las filas de los héroes del trabajo.

 

El ‘cinturón de vodka’ conquista el mundo

Ya con la Guerra Fría como telón de fondo, muchos otros países, con Estados Unidos a la cabeza, se lanzaron a fabricar vodka, en numerosas ocasiones con nombres fácilmente relacionables con Rusia en sus etiquetas para aprovechar la universal fama del producto ruso. La simplicidad de un producto a base de agua y alcohol fue lo que llevó en aquellos tiempos a que, fuera del cinturón de vodka configurado por Rusia, Polonia y Ucrania, el destilado se publicitase en ocasiones como whisky blanco bajo el eslogan de sin gusto ni olor. La expansión del consumo de este destilado fuera de sus fronteras naturales fue tal que ya en 1957 el vodka logró desplazar al bourbon como la bebida más consumida en los Estados Unidos.

Hoy, bien entrado ya el siglo XXI, el vodka se mantiene más vivo y pujante que nunca, intentando abrir nuevos caminos y tendencias como la de su aromatización a partir de sabores frutales, cítricos, de vainilla o incluso pimienta, o la irresistible irrupción de vodkas de alta gama.

Cada cual a su manera, según sus propios gustos o los imperantes en la parte del globo en que se encuentre. Ya sea solo y sin mezclar en la Europa oriental, países bálticos o las remotas estepas mongolas, donde resulta casi obligado beber vodka Genghis en vasos muy fríos y acompañando las comidas; ya sea formando parte de innumerables cócteles y combinados en los países occidentales; el vodka, esa aparentemente tan simple como humilde unión de agua y alcohol, sin sabor ni olor ajenos a los propios del etanol, ha logrado, por derecho propio, conquistar el apasionante mundo de los destilados y convertirse en la bebida espirituosa más consumida del planeta.


 

 

 

Nuestros vodkas favoritos

Stumbras Centenary
Un fantástico vodka lituano en el que se recoge todo el saber y el prestigio de esta centenaria destilería, las más antigua de Lituania.


Konik‘s Tail
Extraordinario vodka premium polaco de producción limitada y con unas notas suaves y picantes al mismo tiempo. Una auténtica joya.

 


Imperia
Para muchos el mejor vodka ruso gracias no sólo al trigo de las estepas caucásicas sino también a las glaciares aguas del lago Ladoga que su utilizan para su elaboración.

 


Absolut 100
Un vodka súper premium intenso, aunque de extraordinaria suavidad, que con su peculiar botella negra se convierte en una excepcional oferta de la pretigiosa casa sueca.

 


Kauffman Luxury Vintage
Seguramente sea el vodka ruso más exclusivo del mercado. Producido en ediciones limitadas, cada lote viene marcado como una añada para diferenciar a qué cosecha de trigo corresponde.

 


Stolichnaya Elit
Un extraordinario vodka ruso obtenido a partir de trigo y centeno con triple destilación y proceso de filtrado que le confiere cuerpo, textura y un inconfundible sabor limpio y fresco.

 


Russian Standard
Otro vodka ruso imprescindible. Está inspirado en el trabajo de Dmitri Mendeleev, padre de la Tabla Periódica de los Elementos y de la formulación del vodka ideal con 45,88% de alcohol y 54,12% de agua.

 


Ketel One
Extraordinario vodka de trigo, potente y equilibrado, elaborado en Holanda con métodos tradicionales y alambiques de cobre calentados con carbón.

 


Żubrówka
Elaborado en Polonia según la fórmula tradicional a base de hierba de bisonte , lo que unido al mejor centeno le proporciona un sabor inconfundible, cálido e intenso

 


Grey Goose
Vodka francés con cinco destilaciones en alambique de columna elaborado con trigo de la zona de La Beauce. Elegante y fresco.

 


Druide Mystical
Inspirado en el mundo celta, este vodka producido por el grupo González Byass se elabora en Inglaterra. Aroma suave, sabor especiado y sedoso.

 


Vodka&Caviar Platinvm TV
Vodka de origen polaco elaborado con centeno de la mejor calidad y siguiendo tradiciones centenarias. Incorpora copos de plata y caviar en su interior. Todo un lujo.

 


Karlsson’s Gold
Vodka sueco elaborado por Börje Karlsson, el creador de Absolut, con siete variedades diferentes de patata. Suavidad y gusto excepcionales.

 


Nordés
Primer vodka 100% gallego. Producido con patatas de A Limia (Ourense), se destila solo tres veces en alambique de cobre, por lo que mantiene el recuerdo de la patata en el retrogusto.

 


Finlandia
Vodka finlandés de cebada elaborado con agua pura de manantial glaciar de mantos subterráneos formados y filtrados naturalmente hace más de 10.000 años

 


Blue 42
Vodka inglés de trigo destilado tres veces y filtrado otras tres. Es apto para celiacos, pues se le extrae el gluten antes de la fermentación.


 

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