- Antonio Candelas
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- 2025-03-08 00:00:00
La memoria de una tierra se mide en raíces. Hace 40 años, en Roa de Duero (Burgos), dos hombres hundieron sus manos en la tierra y plantaron algo más que una viña: sembraron un legado. Galo López y su padre, Santiago, no solo plantaron cepas en el suelo exigente de la Ribera del Duero burgalesa; plantaron futuro, dedicación y una manera de entender el vino que ha perdurado hasta hoy. Esa primera parcela, de donde procede este vino, fue el principio de todo. Hoy, Bodegas López Cristóbal es un espejo de su historia, con 70 hectáreas de viñedo propio que no solo dan fruto, sino identidad. Aquí, el vino nace. Brota de la tierra dura y austera, se nutre de las estaciones y se moldea con el respeto de quienes entienden que la vid no solo se cultiva, sino que se acompaña con paciencia y sabiduría.
Parcela Uno es un hito. Un punto de inflexión en el que el tiempo y la experiencia se entrelazan con aquel primer sueño. Este vino cuenta la historia de una familia que nunca se alejó de la viña a pesar de las dificultades, de quienes supieron que la tierra no se posee, sino que se honra. Porque aquí, en la Ribera, el vino no es solo un trabajo. Es un destino.
López Cristóbal Parcela Uno 2016
Tinta del País. 14,5% vol. D.O.P. Ribera del Duero
Año de récord de producción en la Denominación de Origen que no perjudicó a la calidad de las elaboraciones y que ha ido desarrollándose como una añada de complejidad más que de longevidad. Es lo que apreciamos en esta primera cosecha catada en formato mágnum. Fino, de una amplitud de matices magnífica. Notas de hongos, trufa, algún terciario y especias como el clavo. En boca, sin embargo, mantiene fruta roja en confitura en un contexto de paso amplio, voluminoso y en el que el tanino se comporta con nobleza. Está en un momento espléndido.
López Cristóbal Parcela Uno 2018
Tinta del País. 14,5% vol. D.O.P. Ribera del Duero
La cosecha 2017 no se llegó a elaborar por la helada primaveral que asoló el viñedo de media Europa. Este, sin embargo, fue un año fresco y de primavera lluviosa. Catada en botella mágnum, se expresa con un punto de reducción muy interesante que se abre y evoluciona hacia notas minerales de brea, balsámicos y especias. El conjunto, con apuntes de regaliz y algún ahumado que se cuela, resulta singular. En boca muestra consistencia gracias a la estructura y encuentra equilibrio en una buena acidez sobre la que se desarrollan los matices en un posgusto amplio.
López Cristóbal Parcela Uno 2019
Tinta del País. 14,5% vol. D.O.P. Ribera del Duero
A partir de esta añada se introduce parte de uva entera en la elaboración, por lo que se incrementa la frutosidad del vino. Tremendamente elegante, con una gran frescura en sus matices y un equilibrio soberbio. Sin duda la expresión más completa de la cata. Notas de fruta roja madura, pero fresca, especias y hojas secas, con detalles de bollería que aparecen en boca. Textura sedosa, con una acidez precisa y un posgusto en el que la parte frutal vuelve a aparecer complementada con recuerdos de regaliz. Una añada excelente para el recuerdo que aún tiene mucho que enseñar.
López Cristóbal Parcela Uno 2020
Tinta del País. 14,5% vol. D.O.P. Ribera del Duero
La crianza de este vino se adapta en tiempo a cada añada. Los formatos diversos de las barricas de roble son de 225, 300 y 500 litros y fudres de 3.ooo litros. En este año fresco y lluvioso, la expresión de la variedad es más austera y delicada, sin renunciar a la parte de fruta roja que predomina junto con los detalles de regaliz y unos ahumados sutiles muy bien integrados en el conjunto. A pesar de su juventud empieza a incorporar matices que lo dotan de importancia. Fresco, de tanino moderado y final largo. El tiempo le irá enseñando el camino hacia la excelencia.
López Cristóbal Parcela Uno 2021
Tinta del País. 14,5% vol. D.O.P. Ribera del Duero
Es la añada que está en el mercado. Este vino, que procede de Finca Valera a 790 metros de altitud, muestra un marcado carácter de la Ribera burgalesa. Perfil aromático de fruta negra, profundo, con detalles de especias dulces como la canela y una madera muy bien trazada en el conjunto. La gran virtud del paladar es su equilibrio a pesar de su juventud. El centro de boca es espléndido y su paso deja unas agradecidas notas entre balsámicas y minerales que hacen que se prolongue la sensación de frescura. Habrá que ver la evolución en los próximos años, pero apunta maneras.