- Redacción
- •
- 2003-02-01 00:00:00
Desde el fin del socialismo, la región de Tokai, Hungría, con mucho dinero de inversores de occidente, se esfuerza por volver a estar a la altura de su antaño legendaria fama de «reina del vino dulce». Entre los pioneros de este renacimiento se cuentan las fincas de propiedad francesa Disznokö, Hétszölö y Pajzos (de las que es accionista el enólogo bordelés Michel Rolland), la bodega Oremus, propiedad de la finca vinícola española Vega Sicilia, la Royal-Tokaj Wine Company, con participación mayoritaria inglesa (incluyendo al autor enológico Hugh Johnson) y la magnífica finca Királyudvar, remodelada con inversiones americanas, que ha logrado ganarse como bodeguero al vinicultor estrella István Szepsy. Además de los vinos tradicionales aszú, en los últimos años también han salido al mercado vinos de viñedo único y selecciones según el modelo alemán. Sin embargo, Tokai sigue representando un papel secundario en el mercado internacional de los vinos dulces. Pero esta situación podría cambiar a medio plazo. Los tres años excepcionales 1999, 2000 y 2001, ricos en botritis, podrían convertirse en la gran baza de los vinicultores de Tokai. Es muy posible que esta trilogía de años soberbios del Tokai alcance un significado similar al que supusieron las cosechas de 1988, 1989 y 1990 para Burdeos y la Champagne. Además de haber tenido suerte con el tiempo, en el Tokai se han logrado recuperar las técnicas tradicionales en los viñedos, y las bodegas se han renovado con la más moderna técnica. Todos los enólogos de primera línea suponen que con estos tres años excepcionales posiblemente se vinifiquen los mejores vinos de Tokai de todos los tiempos. Aún se encuentran en fase de elaboración los raros vinos de 6 puttonyos, aszúeszencias y natureszencias. Se podrán comercializar entre 2004 y 2007. Pero los coleccionistas e inversores que quieran abastecerse de estos vinos superiores ya deberían estar haciendo sus reservas. Los años 1999, 2000 y 2001 han regalado a los vinicultores de Tokai unos vinos de postre de muchos quilates con un enorme potencial de maduración. Las selecciones superiores aszú a la larga probablemente aumenten de valor. Las exportaciones de vino austríaco se han multiplicado por más de diez entre 1987/1988 (35.179 hectolitros) y el año récord 1999/2000 (365.025 hectolitros). Además, se han abierto mercados económicamente interesantes como EE UU, Gran Bretaña y Japón. A los países importadores tradicionales del este (Eslovaquia, República checa), por el contrario, fluyen más bien vinos baratos. Mientras que el precio medio de un litro de vino exportado a los EE UU se sitúa en 13,12 €, un litro exportado a Eslovaquia llega a una media de tan sólo 0,23 €.