- Redacción
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- 2006-05-01 00:00:00
José Luis Torres, propietario de las bodegas Torres Filoso, es un romántico irredento. En sus primeros tiempos como bodeguero hacía un vino llamado Juan José (últimamente no se ve) dedicado a la figura de su abuelo. Era un vino muy clásico, que contaba con muchos incondicionales, de botella muy historiada, con un señor de grandes bigotes en la etiqueta. Ahora acaba de sacar su mejor vino, con bastante diferencia, y se lo dedica al padre, en latín. Posee una de las bodegas de más antigua solera de Villarobledo, que posiblemente es el municipio con el viñedo proporcionalmente más extenso del mundo en relación a su término. Y sin embargo en vez de expandir a costa de elaborar millones de botellas, como parece que se estila, José Luis ha ido a menos. Su intención es bajar la producción todavía más, a unas 50.000 botellas, levantar una bodega en plena viña y elaborar vinos con la calidad y personalidad suficiente para que puedan estar entre los mejores. La base hace tiempo que la puso con su vino de crianza “Árboles de Castillejos”, un tinto moderno y de excelente relación calidad /precio, pero en este “Ad Pater” ha sabido interpretar lo que el conocedor desea en la copa, un vino con enjundia, carnoso y frutal, sin que suponga un duro bloque en el paladar. Viene este vino de una selección de buen Tempranillo, el Cencibel de la comarca, reforzado con un excelente Cabernet Sauvignon, con unos parámetros enológicos admirables por su bajísimo pH o su alta acidez. Y lo mejor es que no “cabernea” en absoluto (sin los terribles aromas pimentosos y herbáceos al uso). Un poco de Merlot suaviza la fuerza de los otros dos. Después, ha tenido una pequeña crianza en barricas de roble americano con los fondos de francés y barricas nuevas de roble francés. Solo se acunó en ellas durante seis meses, lo justo para que adquirir complejidad, sin que la madera se apoderara de sus preciosos aromas de fruta madura, de frutillos de bosque (mora y frambuesas) y de sus delicados tonos florales. Es un vino que sorprende en la boca por la suave carnosidad, tanino maduro y envolvente, y la sensación enormemente placentera que permanece en el paladar. Se puede beber ahora porque no es agresivo ni hay taninos secantes, aunque puede guardarse unos años pra que siga creciendo. Pero, como ocurre con todos los vinos de esta sección, su problema es su escasez. Seguiremos viviendo en la eterna duda: qué ocasión y qué compañía elegir para beberlo. Ad Pater 2004 B. Torres Filoso. Nueva, 9 02600 Villarobledo (Albacete) Tel. 967144426 Precio: 21 ?