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C lunia se encuentra en una zona alta de la provincia de Burgos que ya fue habitada por los romanos. De ahí su nombre, de la importante colonia Clunia Sulpicia, hoy un gran yacimiento arqueológico. Los viñedos –El Gerbal y La Encina– están plantados entre 900 y 1.100 metros de altitud, tanto en la villa donde se ubica la bodega, Coruña del Conde, como en su vecina Brazacorta, fronteras de la D.O. Ribera del Duero, aunque la producción de la bodega está adscrita a los V.T. Castilla y León.
El proyecto empezó en los años noventa y la elección del paraje fue estricta para perseguir el mejor vino. En palabras del enólogo, “las condiciones de su viticultura y del entorno aportan a estos vinos una complejidad llena de matices. Son vinos para paladares experimentados, que saben distinguir esos grandes vinos que surgen de zonas geográficas llamadas a ser las nuevas cunas en el universo del vino”. El secreto reside en el suelo y en el clima: inviernos duros, veranos severos, cambio brusco de temperatura entre día y noche... En fin, lo ideal para que la uva se defienda y dé el mejor resultado.
Y efectivamente los primeros éxitos justificaron la continuidad, siempre con viñedo propio, en el que hoy cultivan dos variedades de uva: Syrah en un terroir de tres hectáreas y Tempranillo en una superficie de 10 hectáreas. Son suelos franco arcillo arenosos, muy pobres, con cantos rodados, que proporcionan un drenaje óptimo pero limitan la producción, que no supera los 4.ooo kilos por hectárea.
Allí nacen aproximadamente 6.000 botellas de Clunia Syrah y 16.000 de Clunia Tempranillo. Además de un Clunia Tempranillo Premium, de uvas selectas del terroir El Rincón, con más presencia de rocas calizas, que aportan más mineralidad y delicadeza.
El éxito los acompaña tanto en España como en el extranjero, y se visten de gala con reconocimientos en revistas del prestigio de Wine Enthusiast o Wine Spectator y concursos como Mundus Vini, por citar solo algunos ejemplos. Pero, sin duda, el mejor ejemplo está en la copa.